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Chorizo vegano con grelos



 con tortos


¡Hola de nuevo casi un año después! :D :D

Vuelvo con una receta de chorivegan digna de publicar en el blog, de que no se pierda en las profundidades de las publicaciones en redes sociales, que es lo que hago últimamente, explicar todo brevemente por allí por la comodidad de la inmediatez.

Estos chorizos son de gluten como los que casi todos hemos hecho alguna vez, pero la particularidad del pimiento, ajo y cebollas cocinados, más la suavidad que aporta la patata, hace que estén realmente buenos, tanto en sabor como en textura, para poder coger y hacerse un bocadillo directamente como haríamos con cualquier otro embutido, sin tener que ponernos a cocinar.

Llevan grelos, aunque no son necesarios. Los puse porque me vino la inspiración de un embutido asturiano llamado emberzao, que lleva berzas picadas en el interior. Yo no tenía berzas pero sí muchos grelos, así que allí los metí. Si os gusta la idea y no tenéis grelos ni berzas, supongo que otra crucífera podría valer. Si lo hago otro día vengo y os cuento.

Ingredientes:
1 vaso de gluten.
Medio vaso de agua-
Medio pimiento rojo carnoso o morrón.
Media cebolla pequeña.
Una cabeza de ajos.
1 patata pequeña.
2 ramilletes de grelos.
2 cucharadas de orégano.
4 cucharadas de pimentón dulce de la Vera.
Sal.
Aceite de oliva.

Preparación:
- Empezamos calentando el aceite, abundante, que cubra, y pochando a fuego lento el pimiento y la cebolla cortados en trozos y todos los dientes de ajo, pelados y enteros, excepto dos que reservaremos para más adelante. El aceite que sobrará lo podemos aprovechar para cualquier otra comida, ya que queda con un aroma y sabor espectacular.

- Cuando todo esté blandito lo sacamos y llevamos al vaso de la picadora. Aprovechamos el calor para poner aquí el pimentón. Picamos todo hasta que casi quede un puré. Volcamos a un bol o ensaladera amplia y dejamos que se vaya enfriando.

- Lavamos los ramilletes de grelos, escurrimos. Pelamos los dientes de ajo reservados. Y pelamos y troceamos un poco la patata. Echamos todo a la picadora, y vuelta a picar. Volcamos al mismo bol donde teníamos lo anterior.

- En ese bol echamos sal, orégano, el vaso de gluten y el vaso de agua. Mezclamos con cuchara o con las manos, como más os guste, hasta que quede una masa homogénea. Probamos un poco para poder rectificar de sal al gusto.

Mezcla reposando


- Dividimos esa masa en 4 partes.

- Sobre la encimera estiramos film transparente, como 30 cms de longitud, ponemos en el centro una cuarta parte de la masa, la repartimos de forma alargada, envolvemos haciendo un rulo y cerramos los bordes con nudos, como un caramelito.
Repetimos otras 3 veces la operación.
Si el film es tirando a fino o endeble, mejor hacer doble capa para que no revienten mientras cuecen después.

- En una cazuela amplia calentamos agua abundante y echamos los choris a cocer, a fuego bajo, unos 45 minutos mínimo.

- Para que queden de textura perfecta, según mi experiencia, lo ideal es una vez pasado el tiempo de cocción apagar el fuego y dejarlos enfriar ahí tal cual, con agua y todo.

- Cuando estén fríos sólo hay que escurrir y quitar el film sólo de los que vayamos a comer. El resto mejor conservarlos o congelarlos envueltos.

Si probáis un trozo veréis que está muy bueno así, que no hace falta freírlo ni pasarlo por la plancha.

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