Google+
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Makis sin arroz de romanesco, nueces y tofu

de tofu, verduras y frutos secos




Y seguimos con las algas, hoy en el formato más conocido: el alga nori y los makis de la cocina japonesa. La diferencia es que estos no están hechos como los tradicionales con arroz, ni siquiera con otro tipo de cereales, sino con verduritas semicrudas, nueces picadas, sésamo tostado, dátiles, tofu y pimientos del piquillo.
Así son mucho más ligeros, nutritivos y es otra manera atractiva de comer verduras que puede llevarse en un tupper para el trabajo, la playa, etc.

La verdura principal es romanescu o romanesco pero podéis cambiarlo por coliflor o brócoli. El resultado es parecido, cambiará un poco el color, o más blanco o más verdoso.

Para que tuviera proteína y distintas texturas, lleva tofu, nueces y sésamo. Y un toque dulce con la zanahoria y los dátiles.

Todo esto con los pimientos del piquillo y el alga nori hace una combinación de sabores espectacular.

En casa no tenía wasabi en ese momento y el toque picante, aunque no sea el nasal, se lo di con las guindillas en vinagre que adornan el plato. ¡Muy buena mezcla!

Y para los que no tengáis la esterilla típica de hacer makis, no os preocupéis que no es necesaria. Los hice sin ella con fotos del paso a paso para que no tengáis dificultad si nunca habéis hecho estas cosas.

¡Vamos allá!


Ingredientes:
  • 3 láminas de alga nori de El Granero Integral.
  • 100 grs de tofu firme de El Granero Integral.
  • Un cuarto de romanescu tamaño mediano (también vale coliflor o brócoli).
  • 1 zanahoria.
  • 5 nueces.
  • 4 dátiles de El Granero Integral.
  • 2 cucharadas de sésamo negro.
  • Un frasco de pimientos del piquillo asados en tiras.
  • 5 cucharadas de mayonesa vegetal Mayonegran o la veganesa que prefiráis.
  • 2 cucharadas de bio tamari.
  • 1 cucharada de sidra de manzana natural.
  • 1 cucharada de aceite de sabor suave.
  • Pimienta.


Preparación:

Lavamos y troceamos el romanescu y lo rallamos o picamos en la picadora hasta que nos quede tamaño grano de arena. Reservamos.

Hacemos lo mismo con la zanahoria: pelar y picar junto con las nueces hasta tamaño grano. Y mezclamos con el romanescu.

En una sartén amplia calentamos media cucharada de aceite y tostamos ligeramente todo lo anterior picado, a fuego alto y  moviendo la sartén para que se reparta el calor.
No se trata de cocinarlo, sino de darle un toque tostado en el sabor, que quede crujientito y prácticamente crudo.

Lo pasamos a un recipiente amplio o ensaladera y reservamos.

En la misma sartén, que ya tiene saborcito, saltearemos el tofu.
Echamos la otra media cucharada de aceite y desmenuzamos el tofu con un tenedor en la misma sartén. Añadimos la sidra, pimienta, fuego alto, removiendo y dejamos que se evapore la humedad y el alcohol y nos queden trocitos de tofu consistentes. Lo llevamos al recipiente con lo anterior reservado.

Ahora tostamos el sésamo, que no es más que darle fuego medio-alto unos minutos en una sartén limpia, hasta que veáis que algunas semillas empiezan a saltar.

Mezclamos con todo lo demás y esperamos que se enfríe a temperatura ambiente.

Una vez frío añadimos los dátiles picados y la veganesa para conseguir una masa, que se nos conglomeren todos los granitos.

Probamos de sal rectificando al gusto con más tamari o sal directamente.

Ahora ya vamos con el paso de hacer makis o rollitos:

En una tabla de madera ponemos una lámina de alga nori con la superficie estriada hacia arriba y las rayas en vertical.

Vertemos unas cuatro cucharadas de la masa en el centro y extendemos hacia los lados presionando con los dedos hasta compactar, dejando los bordes libres como se ve en la siguiente imagen:



Colocamos unas cuantas tiras de piquillos en el centro tirando más hacia abajo. Esto es porque luego, al enrollar, se desplazan algo hacia adelante. Así al final nos quedarán en el centro.



Ahora comenzamos a enrollarlo.
Empezamos doblando hacia dentro la parte de alga que sobraba por abajo. La foto la giré para que se viera mejor la doblez.



Seguimos enrollando tranquilamente hasta que lleguemos al otro lado, donde también queda el alga a la vista. Mojamos esa zona con los dedos humedecidos en agua fría y enrollamos del todo para cerrar el rollito.



Amasamos un poco haciéndolo rodar suavemente para redondearlo, que se reparta y compacte el interior y que quede perfecto. Posiblemente se salga algo del relleno por los bordes, no importa.



Cortamos a la mitad y para mayor comodidad cerramos los bordes como vemos en la foto de abajo para que no se nos desparrame la masa por los extremos.
Este paso es innecesario pero a mí me gusta hacerlo para que sea más limpio y cómodo el resto del trabajo. Total, los "culos" del maki no se sirven en el plato, se los come y disfruta la cocinera mientras hace rodajitas con el resto ;)



Pues sólo nos queda cortar las porciones.

Cogemos un cuchillo grande que corte muy bien, lo mojamos pasándolo bajo el grifo y cortamos una rodaja de 1´5 cms aproximadamente. Sin separarla, volvemos a mojar el cuchillo, cortar otra y así hasta que terminemos. Saldrán unas 8 rodajas por cada rollito, "culos" aparte.



Servimos en un plato, adornamos con las guindillas si os gustan, cogemos los palillos ¡y a disfrutar!

No es necesario añadirle salsa de soja o tamari de acompañamiento porque ya la lleva en el interior, pero si os gusta la parafernalia de los cuenquitos y mojar ligeramente cada pieza antes de comerla no la metáis en la masa y la dejamos para este momento.

¡Salud!

Receta también publicada en la web de El Granero Integral

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Contenido protegido con: