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Triángulos fritos de proteína vegetal


Aquí se ve el interior. Acompañado de brócoli y salsa de queso vegan

Vuelvo por aquí con otro experimento seitanero. Desde que hice el de la entrada anterior, el seitán exprés, no he podido parar de hacer cosas con gluten, tengo varias recetas pendientes de publicar aquí que, como tengo el ordenador regular, no he podido pero sí las podéis ver en mis cuentas de Facebook o Instagram porque subo las fotos bastante explicadas desde el teléfono. Hay escalopes, chorizos rojos y una especie de pita hecha con seitán rellena de hummus y tomate exquisita!

Es una mezcla entre los escalopines de garbanzos, falafel y el seitán, es decir, la masa de los escalopines algo más líquida para espesarla después con gluten y frita luego. En este caso queda mucho mejor friendo las piezas empanadas, sale crujiente por fuera y muy tierno y jugoso por dentro. Hice un trozo a la plancha por probar y se pega bastante en la sartén, pero ya le daré unas vueltas para lograr la versión ligera, aunque tal cual lo explico en esta entrada no absorbe mucho aceite, sólo el del empanado, pero no pasa al interior, así que tampoco es un drama darse un capricho como éste de vez en cuando ;)

Esta misma receta creo que se puede hacer con lentejas, exactamente con el mismo procedimiento. Ahora mismo tengo la masa reposando con la idea de hacerlo para el almuerzo. Os cuento en cuanto pueda. 
La tengo pendiente también con alubias y con guisantes secos, por experimentar a ver con cuál sale mejor.

Ingredientes:
-1 vaso de garbanzos ya remojados durante mínimo 12 horas. En crudo sería medio vaso más o menos.
-Medio vaso de agua
-Medio vaso de vino blanco
-Media cebolla pequeña
-2 pimientos del piquillo en conserva
-2 dientes de ajo
-1 cucharada de levadura de cerveza
-1 cucharadita de bicarbonato
-Gluten en polvo, unas 6-8 cucharadas
-Sal
-Pan rallado
-Aceite para freír 

Preparación:
  • Batimos con la batidora todos los ingredientes excepto los secos (gluten, levadura de cerveza y bicarbonato), empezando por los líquidos con las hortalizas y añadiendo después los garbanzos poco a poco para facilitar el trabajo a la batidora, hasta conseguir una crema algo líquida con algún pequeño tropezón de garbanzo.

  • Calentamos esa crema hasta que casi haya hervido, removiendo para que no se pegue a la cazuela.
  • La pasamos a un recipiente en el que podamos remover cómodamente.
  • Echamos el bicarbonato y la levadura de cerveza, removemos.
  • Y vamos añadiendo gluten y mezclando hasta conseguir una masa húmeda que no se pegue a los dedos. Aquí hay que tener cuidado de no hacer un mazacote, aunque si nos pasamos de gluten tampoco ocurre nada malo porque luego al cocerlo ya se nos hará más blandito.

  • Ponemos esa bola grande de masa sobre un plato llano en el que habremos espolvoreado con un poco de gluten mismo (o harina, no importa) para que no se pegue y la dejamos que repose hasta que se enfríe, aplanándola un poco con la mano.
  • Cortamos esa masa en 8 partes, como si fuera una pizza.


  • Hervimos agua abundante con sal y un chorrito de vino blanco.
  • Y vamos echando las porciones de 3 en  3 como mucho, porque crecen bastante y así no se pegarán entre ellas.
  • Las cocemos unos 8-10 minutos, o hasta que veáis que toda la superficie cambia de color a otro más claro y que se han hinchado uniformemente.

  • Las sacamos y las ponemos en un escurridor para que pierdan el exceso de agua. Cuando estén templadas las aplastamos un poco, sin forzar, para que pierdan un poquito más de agua, pero no hay que dejarlas secas, porque si no al freírlas después ya no quedarán ni tan tiernas ni tan jugosas, que es la gracia sobre todo de este plato.

  • Una vez escurridas las pasamos por pan rallado, que queden bien cubiertas.
  • Calentamos aceite abundante.
  • Y las freímos a fuego fuerte hasta que veamos que se han dorado, dándoles la vuelta para hacerlas bien por los dos lados. Perderán un poco de pan rallado al fondo de la sartén pero no pasa nada porque quedan bien empanadas. Lo que sí es conveniente si vais a freír varias tandas es colar el aceite para quitar ese pan del fondo y así no se quemará ni amargará.
  • Las sacamos y colocamos sobre papel de cocina para que absorban el exceso de grasa.

Y listas para comer con la salsa y guarnición que más os guste.

En esta foto iban con veganesa, un poquito de salsa Sriracha y ensalada sencilla de lechuga, remolacha y cebolla.
Una cena muy rica y apetitosa que no me sentó nada pesada

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